Walter Andersen
Name: Walter Andersen.
Age: 28.
Nickname: Charlie, Pretty boy, Wall-e.
Birthday: 12/06/1990.
Zodiac: Géminis.
Occupation: Antes: Camarero y bailarín stripper.
Ahora: Dueño del club Mr. Misty-eye. Cantante. Dedicado a luchar contra su familia y sus mafias.
Species: Humano.
Gender: Masculino.
Significant Other: Eva Duncan {Ex mejor amiga} ✞
Antoine Beaumont {Ex amante - Amigo}
Mikheas Blumer {Mejor amigo}
Günther Van Gotten {Ex novio}
Jayden Castle {Amiga}
Tod {Zorro de mascota}
Lex {Mapache de mascota}
Family: William Andersen {Padre}
Janet Andersen {Madre} ✞
Wincent Andersen {Hermano mayor}
Willey Andersen {Hermano mayor/del medio}
Physical Description: 1,83 de altura. De tez blanca, delgado. Cabello castaño, ojos marrones. Tiene cicatrices en el abdomen y brazo izquierdo.
A veces usa gafas sin aumento, solamente por estética.
Personality: Actitud insolente, conflictivo sin querer serlo, a veces tiene actitudes infantiles, animado y alegre cuando está de buen humor.
Muy coqueto, apasionado a todo lo que se dedique.
Es sarcástico y hostil cuando no está de humor o con personas no deseadas.
Tiene una profunda tristeza y deseos de morir continuo, sintiéndose solo y vacío, más veces de las que le gustaría contar.
Y con todas sus fases, tiene cambios de humores repentinos.
Sexuality: Bisexual.
Likes/Dislikes: Likes: Ir a lugares tranquilos.
Cantar, la música en sí, su banda favorita es Imagine Dragons.
Chocolate caliente.
Laberintos.
Dislikes: La gente adinerada.
La gente que lo juzga sin saber toda la historia.
Su familia.
Strengths/Weaknesses: Strengths: Domina francés e italiano a la perfección, tal como su idioma natal.
Desde pequeño tuvo un talento innato en el canto, por lo que la desarrolló, mejorando cada año.
Sabe tocar el piano, guitarra, bajo y en proceso de aprender batería.
Bailarín, stripdance.
Manipulación de armas blancas y de fuego.
Combate cuerpo a cuerpo.
Aún novato en esas últimas pero se defiende bastante.
Weaknesses: Günther Van Gotten, seres queridos, drogas, alcohol.
Back Story:
Conozcan a los Andersen. William Andersen, cabeza de la familia, padre y su esposa Janet. Ambos en el top más alto de empresarios en Estados Unidos, con sucursales en el extranjero. Sin embargo ellos no son los más importantes en esta historia, no, no, después de todo, fueron padres ausentes, cegados e ignorantes ante la cruel realidad que tuvieron que pasar sus hijos a pesar de sus fortunas.
¿Quiénes son los Andersen? Te preguntarás. Son una de las familias millonarias más conocidas. Llevando la empresa Andersen CORP, cuya dedicación se basa en "embellecer" las ciudades, construir espacios para la gente y hacer su vida más cómoda y confortable. Expandiendo las posibilidades de socializar e integrarse en esos lugares. Todo suena muy lindo, considerando que la realidad era otra.
Para que aquellas construcciones se llevaran acabo, arrasaban con los barrios bajos, zonas pobres, dejando sin hogar y/o trabajo a las personas que vivían en esos distritos. Sin contar de los diversos negocios ilegales que organizaban, lavado de dinero siendo uno, teniendo afiliada mafias varias del país y del extranjero. Ellos conocían sólo un estilo de vida, el de la alta sociedad, por lo que todo lo que hicieran, ellos serían beneficiados.
El negocio familiar tenía su legado y venía siendo heredado de generación en generación. Y William no iba a ser el último. Aquí entran sus dos hijos mayores, Wincent y Willey Andersen. Actualmente ellos son el rostro de la empresa y su padre el cerebro, o al menos eso le hacen creer.
El primero en nacer fue Wincent. Él es el más peligroso de la familia, con un alto nivel de manipulación, tortura psicológicamente las personas de su al rededor, estando en control de la situación, jamás obtuvo un "No" por respuesta, todo lo que quería, lo obtenía. Su naturaleza era la frialdad misma, despiadado, y aparentemente sin emociones, usaba a las personas a su gusto y no tenía límite alguno, incluida la familia, no le importaba quién fuera. Y lo más importante, y más peligroso, su elevada inteligencia. Pero al no dejar de ser un humano, tenía una debilidad, sólo que en su momento no lo supo bien.
El segundo en nacer es Willey. Siendo el polo opuesto de Wincent, Willey era un manojo de emociones, impulsivo, era de los actuar y luego pensar. En su principio no era malo del todo, lo normal que un niño podía ser y corregirse en el futuro, pero no. Willey era la persona indicada para ser manipulada y corrompida por su hermano mayor. Al ser torturado y manipulado por él, Willey quebró y se transformó en uno de sus perros falderos más, acatando cada orden de éste y yendo por mal camino. Se volvió un violento, cual animal salvaje, le era difícil poder controlarse y ante al más mínimo berrinche, podía correr sangre, pero a él no le importaba, tenía dinero, un status, y ya con eso, lo tenía todo y podía hacer lo que quisiera.
Una familia poderosa, fuerte y peligrosa. Indestructibles se los describiría, sin embargo, como en todas familias, había un miembro de esta que no encajaba con ellos, la oveja negra se diría.
Y ahora es cuando entra el último hijo de los Andersen, el menor de sus hermanos, Walter Andersen.
Walter iba ser la discordia sin querer serlo, por tan sólo ser libremente como era, no se imaginaría el caos que desataría en un futuro. Pero pronto, conocería el dolor desde pequeño.
El primer amor de Walter, fue uno de los que conoció apenas tuvo más consciencia de sus sentidos: La música. Entregado por completo a ella, su fascinación no se fijó en otra dirección.
Sus padres estaban seguro que al crecer se le iría la "locura" de músico y no le dieron tanta relevancia al asunto. Como se mencionó al principio, los señores Andersen fueron padres ausentes en su mayoría, y eso significaba que Wincent, el mayor de los tres quedaba a cargo, y oh, como lo disfrutaba. Al ser imposible que tomara un "no" como respuesta, se dedicó a torturar y manipular sus hermanos a gusto, por pura diversión, una adicción que adquiría y no había nadie para que lo frenaran. Sin embargo, Walter fue el primero en hacerle frente más de una vez, rechazando sus propuestas y dicho. Planteándole un "No" rotundo.
El mayor se encontró shockeado por tal rebeldía, ¿Cómo se atrevía? No pudo soportarlo, nadie podía decirle no. Eran simples niños. Apenas estaban empezando a vivir, pero criados solos, en un entorno sin límites, no fue una de las más brillantes ideas. Wincent había logrado que Willey llegase odiar a su hermano menor, teniendo como palabra sagrada al más grande de los tres. Y pronto a las torturas psicológicas, se sumaron físicas. Wincent quería demostrarle que estaba en control. Obligándolos a pelear, a que Willey golpeara al pequeño, y él mismo llevándolo al límite, haciéndolo sentir como la peor cosa que ha podido existir, humillándolo incontables veces, estaba seguro que quebraría y cedería alguna vez.
Pero no fue así, y más pronto que tarde, se transformó en obsesión. Wincent se obsesionó con Walter, indignado que no le obedeciera como Willey, pero a su vez, asombrado y maravillado con su terquedad, en como luchaba por su libertad sin siquiera darse cuenta.
Walter sufrió incontables veces, siendo las cicatrices que lleva en el cuerpo la prueba de eso, jamás pudo tener la capacidad de querer a sus hermanos, lo único que desarrolló por ellos fue miedo, odio y asco.
Y los momentos que sus padres se encontraban, no hacían nada al respecto, ignoraban la situación, o apañaban a los hermanos mayores, dando soluciones simples como "No peleen", "No hagan escándalo" más preocupado por lo que pudiese decir gente ajena, la apariencia, que la salud de sus propios hijos. Su abandono estaba claro, y no sólo con Walter, sino con los tres.
Desde la infancia de Walter y hasta los años que estuvo con su familia, fue llevado a Italia incontables veces, sus padres tenían negocios allí, pero para los hijos eran más que nada, vacaciones. En sus diversas estadías en el extranjero, llegó a dominar a la perfección el italiano.
Al pasar a su adolescencia, fue víctima de ciertas burlas en el colegio, muchas llamándolo maricón o afeminado, pero a él no le afectó nada eso. Se les reía en la cara, aunque en las primeras veces le dolió. De todas formas lo consideraba pasajero, y la razón de que no le diera la menor importancia, era porque el sufrimiento real estaba en su casa, y era muy consciente de ello.
Conoció a la que fue su mejor amiga en su momento, Eva Duncan, al principio inseparables, nunca había tenido una amistad antes, por lo que le parecía un alivio en su vida. Aunque el avanzar de su "amistad" se tornó confusa cuando comenzaron a ser "amigos con derecho".
Walter a pesar de todo, le dio una sonrisa a la vida, y siguió con su dedicación por la música, la que nunca abandonó desde pequeño, con su voz de talento innato, la trabajó lo más que pudo y llegar a cantar como los dioses, como una forma de decirlo. A lo largo de los años, también se dedicó al aprendizaje de diversos instrumentos musicales. Se juntó con las personas que mejor le caía y decidió formar una banda. Estaba más que seguro que triunfaría. Ensayaron todos los géneros posibles de su agrado, era abierto en el tema. Todo iba bien.
Una de las fiestas que solía hacer su familia, se encontró con uno de los amigos de su padre, o más bien con uno de los que hacía negocios con su padre, un francés de lo más guapo. Hasta ese momento, no sabía que le gustara los hombres, pero aquel hombre, fue la respuesta. Empezó acercarse al pelinegro de ojos azules, siendo amigable y excusándose en ser un Andersen para poder hablar con él, la diferencia de edad era mucha, y Walter al ser menor, no conseguía la atención que le gustaría. Por lo que propuso que quería aprender francés, y Antoine Beaumont, aceptó gustoso, no era una molestia.
Con el tiempo, se volvieron muy buenos amigos, y Walter aprendió a dominar el francés. Estaba contento con su nueva amistad, pero no se olvidaba el porqué hizo todo aquello desde un principio. Al cumplir los 20 años, los coqueteos que le daba el mayor eran cada vez más directos. Al principio, el ojiazul se negaba, la diferencia de edad era demasiada, sin embargo, cayó en los encantos del más alto y cedió, completamente seducido.
Al transcurrir de los años, Walter no consiguió ninguna de sus metas y sueños. Todo el mundo lo rechazaba y no entendía porqué, no era por presumir, pero tenía un gran talento, y no concebía del porqué del rechazo. Con su inminente fracaso, tuvo discusiones fuertes con el padre de familia. Walter se negaba aspirar algo que no fuese la música, y aún más era la rabia de William, que el menor le desagradara el legado familiar. Terminó por echarlo de la mansión, seguro de que iba a volver. Pero terco como era el menor de los Andersen, aprovechó la oportunidad para huir de su familia. Empacó ropa y llevó el dinero que tenía consigo en ese momento. Se dirigió a New York al recibir un email que prometía un trabajo en el mundo del arte. Todo ilusionado, a sus 25 años, con una nueva vida independiente, fue a una ciudad desconocida. Fuera de los lugares que recorría con su familia, o Antoine, no tenía idea de la vida.
Como toda la mala suerte que tuvo desde que nació, el puesto de trabajo se trataba de un club nocturno, ofreciéndole el cargo de bailarín stripper. Perplejo lo rechazó en seguida. Se vio frustrado, más sabiendo que no podía regresar. Algo tenía que hacer. Con el dinero que tenía alquiló un departamento, pero al ser desempleado y sin el apoyo de su familia (también negándose a ello) se dio cuenta de la cruda realidad. De ser un joven millonario, pasó a estar en la calle, afrontando la dureza de la vida real. La única solución era hacerse valer por si mismo, y aquella experiencia, le abrió los ojos a una nueva perspectiva, un nuevo mundo. Nuevas enseñanzas.
En un intento de dejar su pasado atrás, dejó de llamarse Andersen y usó el apellido de soltera de su madre, Marsh.
Al ir saltando de empleo en empleo, logró tener dos estables, irónicamente terminó siendo bailarín stripper en el gay club "Whispers" durante las noches del fin de semana. Durante de día en la semana, era camarero en un restaurante familiar. En este empleo solía usar lentes sin graduación, peinado hacia atrás y muy bien arreglado, esperando a no ser reconocido de su trabajo nocturno.
El Whispers se encontraba en uno de los barrios más problemáticos de la ciudad, justamente ubicado en el territorio de la mafia, liderada por el gángster Günther Van Gotten, que también era su cliente frecuente. A diferencia de los demás, Günther era todo un caballero, jamás le tocó ni le faltó el respeto, sin contar que dejaba buenas propinas. Walter moría de nervios al principio, todos conocían al gángster en esos lares, todos sabían su fama. Más su jefa que metía presión al ser el favorito del "cliente especial". Pero una vez que se acostumbró su presencia, se animó a coquetearle, nada especial realmente, ya que era parte de su trabajo, aún así, seguía evadiéndole la mirada, ya hasta siendo característico en esos dos.
Marsh ya acostumbrado a la rutina de su vida, nunca se imaginó el giro grande que iba a tener desde aquel día, que trabajando como camarero, una de las mesas que tuvo que atender se encontraba el señor Van Gotten, pero no como un gángster, sino que notó su uniforme de doctor de Hospital, quedó perplejo, él no era el único con una doble vida al parecer. Y por alguna razón, ese día fue un cambio en su relación de trabajador-cliente, el comienzo de una dolorosa pero hermosa historia.
Con el tiempo se volvieron cercarnos, el gángster lo invitó a salir, e increíblemente Walter dijo que sí. Era cosa de no creer, por más hermoso que fuese el mayor, era serio y estaba claro que no era sólo un ligue para él, y el menor lo sabía, y accedió de todas formas. Porque por primera vez, tuvo interés romántico por alguien. Él creía fuertemente de que el amor no existía y jamás iba a estar en una relación seria, no era de su agrado. Sin embargo allí estaba, saliendo con Van Gotten. Y cada vez se fue enamorando profundamente del de ojos azules, quedando rendido a sus pies. Y aquella hermosa sensación, era mutua, por lo que era aún mejor. Ambos se unieron como novios, muy felices de su relación, a pesar de que debía ser secreta por protección del de ojos cafés, después de todo, salía con un gángster.
Todo parecía mejorar, pero había un detalle muy importante. Walter era un Andersen, no importase cuanto ocultara su verdadero apellido, había omitido su pasado por completo y no podía escapar de él para siempre, lo correcto era confesarle aquella verdad a su pareja, pero su cobardía fue más grande y no lo hizo. Lo que ocurrió después, se podría mencionar que fue el karma, pero fue más que un golpe fuerte, ya la vida se ensañaba con este pobre soñador.
Una nueva etapa comenzó en su vida en el momento que su familia, decidió dirigirse a New York e instalarse allí, los nervios se apoderaron de él, sintiéndose acorralado por lo que tantos años evitó. En otro caso, hubiese huido, con lo poco que tenía y empezar desde cero, pero ya no podía hacer eso, formó una vida, abrió su corazón a las personas, y poseía amigos reales y novio. No podía estropearlo.
La decisión de decirle a Günther la verdad, cobró la fortaleza luego de la primera pelea con Willey en años. Pero no contó que su hermano lo haya interceptado antes, revelándole el secreto y a su vez mintiéndole descaradamente al ojiazul, Willey desató un gran malentendido y una mentira con su maldad, poniendo al gángster en una posición complicada, no queriéndolo creer al principio, más al tener los archivos mostrando su verdadero nombre, no tuvo otra opción.
Evitó a su novio por días, por más que el más alto quería reunirse, no le respondía, procesando todo y sufriendo en silencio a lo que él pensaba que era verdad. Finalmente al acceder reunirse, Walter trató de confesarle, más tontamente dirigió su atención a otro lado, se preocupó por como estaba el contrario por su ausencia. Günther le expresó su enfado y dolor por lo que había descubierto. El menor se alteró y trató de explicarle, pero no pudo, demasiado asustado y con el corazón roto.
El gángster le prometió con seriedad que acabaría con cada uno de los Andersen, y que él sería el último, que quedaría de rodillas y recibiría la bala de su pistola.
El castaño huyó, asustado, destrozado, sintiendo una profunda tristeza, como el corazón se le encogía. Buscó respaldo en sus amistades, pero desde que se sabía que era un Andersen, todos le dieron la espalda. Todos menos Mikheas, su mejor amigo desde que llegó a la ciudad.
Aún así no perdía las esperanzas y decidió firme que iría en contra de su propia familia por el bien de la ciudad y de su vida.
Mientras, Günther demostró cumplir su promesa empezando por Janet Andersen. William reveló que la verdadera razón por la que Walter jamás tuvo éxito en su carrera musical, fue porque él mismo había pagado lo suficiente para que lo rechazaran, dándole una lección de que debía seguir su legado, que su vida, jamás le iba a pertenecer, sino que siempre iba a ser un Andersen. Walter no podía creerlo y le costaba procesarlo, en ese crucial momento, Van Gotten se había ido de la ciudad, y nunca se había sentido tan solo. De pronto la vida ya no tenía sentido alguno, su propia vida no le pertenecía y había perdido casi todo lo que amaba. No había esperanzas, sus deseos de morir fueron muy fuertes, al punto que en la torre Andersen que se había construido en la ciudad, casi en los últimos pisos, Walter se sentó en el balcón, dispuesto a tirarse, sin embargo, esa noche, el odio le pudo más cuando escuchó uno de los empresarios, socio de su padre burlarse de él. Fue tan grande el punto de quiebre en el menor que no lo soportó, se desquició, tomando de las ropas al desagradable hombre y tirarlo a él por el balcón.
Algo cambió en él esa noche, se dio cuenta que por las buenas no iba a lograr absolutamente nada. Hizo todo lo que pudo en su posición como Andersen, pero para su familia no significaba nada, no era nadie, entonces decidió transformarse en alguien a quién no podrían ignorar.
Ongoing Story:
Cualquier rastro del chico dulce e inocente que aún quedaba en Walter, desapareció. Se dejó llevar por el ahora, por la locura, el odio y la tristeza. Cayendo también en la drogadicción y el alcoholísmo. Ya aceptando su muerte inevitable, usó el dinero que le correspondía de su familia, e instaló un club nocturno, el Mr Misty-eye, haciendo referencia a la canción Heaveydirtysoul de Twenty One Pilots, con su lema de "Gangster don't cry", siendo el logo del club dos ojos azules, dando a entender que Günther era Mr Misty-eye.
El lugar tan sólo era una apariencia más, lo que en realidad era una fortaleza en toda esta batalla y en el subsuelo del mismo era su hogar. En esos meses Walter se dedicó a luchar contra los hombres de los Andersen junto con "sus chicas" así llamaba a un grupo de mercenarias. Obteniendo conocimiento de combate de armas y cuerpo a cuerpo gracias a ellas, la mano derecha de Günther, y Günther mismo con lo que le enseñó cuando estaban juntos.
El mencionado no le hizo la más mínima gracia todo lo que ocurrió en sus meses de ausencia, pero no importaba, había regresado y con refuerzos de los hermanos Van Gotten, para acabar de una buena vez por todas a los Andersen.
Actualmente la lucha continúa, Walter y Günther tienen roces pero dentro de todo, se llevan "bien", sólo vivían en una confianza de mentira. Y a pesar de todas las tragedias, ambos continúan profundamente enamorados del otro, haciendo aún más difícil la situación. Muy en el fondo Walter conserva unas mínimas esperanzas de que Günther abra los ojos y se de cuenta de que jamás le traicionó, que tan sólo eran mentiras de Willey.